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Cuidado de la Vista en Niños

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No hay duda de que la prevención es la mejor medida. Para eso, tanto los padres como los educadores deben estar con sus “antenitas” puestas que les permitan observar y evaluar la visión de los niños. Es necesario conocer el desarrollo visual de cada niño, según la edad que tenga. Así se podrá detectar adecuadamente y a tiempo, cualquier problema.

* En el primer año de vida
En este periodo de su vida, el bebé se interesa por los objetos de mucho contraste. Los de colores fuertes son los que le llaman más la atención. Y cosas que estén a mucha distancia no le atraen. Por esta razón es aconsejable que estimule la visión de tu hijo con:
- muñecos, mobiles, materiales, y juguetes de mucho contraste.
- combinaciones como el blanco y rojo o amarillo y marron.
- buena iluminación en su habitación.
- cambios de posición de su cuna para que el bebé note diferentes panoramas.
- habla con el bebé cuando entre en su habitación. Y que las visitas o familiares hagan lo mismo cuando se acerquen al bebé.
- posiciónate delante del bebé y una vez que sientas que él nota tu presencia, mueva tu cabeza para que el bebé acompañe tu cara con los ojos. Eso le dará más habilidad visual.
- mueva suavemente a una linterna para que el bebé siga su luz. O bien use una cajita de luz para proyectar luces diferentes en la cuna.
- cuando el bebé ya se siente, experimenta poner un pequeño espejo colgado en las laterales de la cuna. Seguro que le llamará la atención.

* De uno a dos años
A esta edad empiezan la exploración de otros objetos que estén un poco más lejos. Es lo que va a estimular a tu bebé a gatear, caminar y correr. Bien como a coordinar ojo-mano. Lo que el bebé ve lo podrá tocar. Ya articulará juguetes, y se dará cuenta de las formas y del tamaño de los objetos. En este caso, estimula la visión de tu hijo:
- con juguetes de montar, de dados, de encajar y apretar, y que exijan una respuesta.
- poniendo objetos fuera de su alcance para que el bebé se esfuerze por cogerlo. Permita que él explore su alrededor, moviéndose libremente. Y a medida que va tocando los objetos, dígale el nombre respectivo. Eso le hará conciliar su visión con el lenguaje.
- Usando objetos de mucho contraste, con brillos, y con luz.
- jugando con pelotas para que el niño pueda observar el movimiento de ir y venir del balón y que le apetezca empujarla.
- utilizando juegos de cartas para que el bebé intente ponerlas en orden.

* De tres a cinco años
Las habilidades de escritura y lectura son normalmente desarrolladas a partir de los 4 años. A esta edad el desarrollo visual es creciente. El niño usará su visión para leer y escribir, siguiendo visualmente de izquierda a derecha. Para ayudarle a que desarrolle aún más su visión es necesario que:
- le enseñe a seguir lineas en una pizarra o papel de arriba para abajo, de la izquierda a derecha, y en diagonal.
- estimula la relación conocimento y visión jugando con letras y números magnéticos
- amplía la memoria de tu niño jugando con él al juego de la memoria, o al juego de montar palabras y números.
- enséñale a mover sus ojos de izquierda a derecha para leer, poniendo el dedo del niño en cada palabra que leas.
- estimula a que el niño relacione objetos con sus nombres respectivos
- desarrolla la asociación de fotos con el objeto real
- ayúdale a coordinar ojo-mano y ojo-pie, jugando a la pelota, al globo, o con una raqueta.
- juega con él con un rompecabeza, cubos, puzzles, dominós, y blocos.

* De cinco a ocho años
En este periodo es conveniente, a padres y educadores, observar si el niño tiene o no dificultad para leer la pizarra, libros, etc. Es necesario detectar lo más temprano posible si el niño necesita de condiciones y materiales especiales para ver. Y para eso, es aconsejable que:
- le facilite libros con tamaño y formas de letras de acuerdo para su edad.
- el niño estudie en un ambiente con buena iluminación. Sitúa su mesa de estudio al lado de una ventana. La luz natural es la mejor.
- proporciónale un lugar para que el niño lea y estudie.
- el niño se posicione al menos a 60 cm de distancia del ordenador. Y también a una buena distancia de la televisión. Y que no exponga delante de las pantallas más que una hora al día.
- realiza una revisión oftalmológica por parte de un especialista si se detecta alguna anomalía en los ojos del niño.

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VISION EN EL NIÑO
Los estudios señalan que aproximadamente un veinte por ciento de los niños necesitan de alguna corrección visual.
El contenido suministrado aquí tiene un propósito meramente informativo. No está trazado para diagnosticar o tratar el problema de salud ni reemplazar la consulta médica. En caso de algún problema, consulta al pediatra del niño.
A la más mínima duda sobre si tu hijo tiene problemas de visión, consulte a un especialista. El estar atento a cualquier señal podrá ahorrarle problemas en el presente y en el futuro. Los especialistas recomiendan que el niño pase por una exploración ocular con alguna frecuencia. Lo ideal sería a cada dos o tres años, a partir de los 3 años de edad. Aunque el niño no se queje o presente señales de perturbaciones en su visión, la visita al médico es la mejor forma de prevenir posibles problemas mayores. Cuanto más temprano sea detectado el problema, más fácil será corregirlo. Los estudios señalan que aproximadamente un veinte por ciento de los niños necesitan de alguna corrección visual. Tu hijo puede ser uno de ellos. Por lo tanto más vale conocer algunos consejos que podrán ayudarte en este sentido.

* Examen según la edad
La Academia Americana de Oftalmología (American Academy of Ophthalmology) afirma que la detección y el tratamiento tempranos de muchas enfermedades que ponen en peligro la vista pueden curar o disminuir la progresión de la pérdida de la vista. Tratándose de niños, la prevención es necesaria y debe ser realizada a través de los exámenes de rutina del ojo, para analizar la vista, y así evitar posibles traumatismos. Cuando nacen, los bebés ya son examinados en este sentido. Es aconsejable que los niños hagan su primer examen completo de los ojos a los tres años de edad. Un examen más profundo solo se hace antes de esta edad cuando existe alguna condición específica o antecedentes familiares de problemas de la vista. A partir de los cinco años de edad, es recomendable que haga exámenes para analizar la vista, una vez al año.

* Los síntomas
El sentarse muy cerca de la televisión, quejarse constantemente de dolor de cabeza y de ojos cansados, escribir cada vez más con la cara coladita al papel, sentir dificultad de leer a distancia, comprimir los ojos para ver algo que está alejado, perder el interés por la lectura y los estudios, tener dificultad para correr y parecer torpe en los movimientos, y presentar excesivo lagrimeo y escozor en los ojos, son algunas señales con las que puedes identificar si existen problemas o no con los ojitos de tu niño o niña.
Además de estos síntomas relacionados a la conducta del niño, existen otros directamente relacionados a la apariencia como:
- cuando los ojos del bebé tiemblan o se desvian sin motivo alguno
- cuando los ojos no siguen la cara ni la voz de los padres
- cuando las pupilas de los ojos son demasiado grandes o pequeñas
- cuando las pupilas de los ojos no son escuras y sí opacas, como se tuviesen un filtro nublado
- cuando los ojos no se presentan alineados, y sí cruzados o volcados hacia fuera.

* Visita al especialista
La primera visita al medico oftalmólogo debe ser realizada tan pronto sienta que es necesario. Listamos algunos motivos por los cuales debes llevar a tu hijo al oculista:
- cuando tu hijo parece que no ve bien. Emplea mucho esfuerzo para leer, para moverse, etc.
- cuando sospeche que la posición de los ojos de tu hijo no es correcta. Presenta desvios y sospechas de estrabismo.
- cuando existen antecedentes de alteraciones en la visión dentro de la familia.
- cuando tengan de 2 a 6 años para realizar una revisión completa, aunque no detecte nada anormal.

El contenido suministrado aquí tiene un propósito meramente informativo. No está trazado para diagnosticar o tratar el problema de salud ni reemplazar la consulta médica. En caso de algún problema, consulta al pediatra del niño.

* USO DE GAFAS
Problemas de visión como la miopia, el astigmatismo, la hipermetropía, o el estrabismo, si no son tratados a su debido tiempo, acaban por dificultar el aprendizaje del niño. Sus actividades, de una forma general, se verán afectadas, lo que puede llevarle a sentirse molesto y “rechazado” socialmente. Un niño que juega al baloncesto teniendo miopia, y sin corrección, va a sentir dificultad para moverse y encestar la pelota. Y como casi siempre pasa, este niño ya no podrá ser bien recibido en su equipo.

Las gafas no son solo para las personas mayores aunque presentan diferencias de adaptación según la edad que tenga la persona. No es lo mismo usar gafas tratándose de una persona mayor que cuando se trata de un niño. Las actividades y el medio social son muy distintos. Para un niño el uso de gafas no es nada agradable. Muchos no consiguen adaptarse, otros se ven raros y feos, se olvidan de usarlas, no respetan los cuidados, y se quejan de que sus amigos se burlan de él. En este caso, los padres son los que deben animar al niño. Hágale saber de su importancia. Explícale que es la única forma de solucionar el problema que tiene en su visión. Búscale un modelo de gafas de acuerdo a su gusto y criterio. Hoy en día, la oferta es grandísima. Se puede encontrar infinitos colores y estampas, y de los más variados modelos. Y a unos precios, dependiendo del tipo de lente que se va a usar, asequibles.
Modelos como el de Harry Potter, el mago inglés, están de moda. Gracias a la aparición del brujito, muchos niños ya presumen de usar gafas.

* Cómo elegir las gafas
Como decía anteriormente, existe una gran variedad de modelos de gafas en el mercado. Las opciones son tantas que los niños pueden elegir el modelo que combine mejor con su rostro, y con lo cual se sentirá más a gusto. Ya que es él el que va usar las gafas, respete su opinión y elección. En lo que puedes y debes intervenir y cuidar es cuanto al tipo de lente que será puesta en la montura. Para los niños, la mejor lente es la de policarbonato. Son más finas y más seguras, disminuyendo así el riesgo de lesiones oculares en el caso de que se rompa. Se debe también prestar atención al tipo de hastes que tenga la montura. Que sean firmes y estables para evitar que las gafas se caigan, pero que no estén apretadas para evitar los dolores de cabeza.

* Consejos:

1- De 0 a 3 años de edad. La visión de los bebés debe ser examinada en sus primeros meses de vida. Comente sobre este cuidado durante las revisiones con el pediatra. A los tres años de edad es conveniente hacer un examen más profundo. La prevención es la palabra del momento.

2- De 3 a 6 años de edad. Acuérdate siempre que los niños que necesitan usar gafas y no las usan, acaban por tener una visión distorcionada del mundo. Cuanto antes corregir el problemas, mejor que mejor.

3- De 6 a 9 años de edad. Muchos niños querrán mejorar su imagen usando lentes de contacto. Según los especialistas, eso se puede hacer, pero lo más recomendable es que el niño solamente use lentes de contacto a partir de los once años, cuando tenga más responsabilidad y más control para hacerse cargo de la limpieza correcta que requieren las lentes de contacto.


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